Los humanos somos indiscutiblemente impredecibles, en consecuencia nuestras actitudes se manifiestan de igual modo. La herencia, el entorno y nuestra propia esencia son los elementos fundamentales que moldean nuestras conductas....

En cada cuento o escrito se encuentran enmarcados un comportamiento diferente, una naturaleza diferente, un demonio diferente....

miércoles, 17 de octubre de 2012

Segundo aniversario


Mientras preparaba esta imagen me cuestionaba  que me dediqué dos años a "dar palazos". Pero inmediatamente encontré la respuesta y es que necesito escribir mis pensamientos, mis sentires y mis "apreciares", que  como integrante muy imperfecta de esta gran humanidad, debiera intentar mejorar un poquito cada día y tratar de alcanzar el bienestar personal tan soñado.
Nunca dejaré de agradecer a los valientes que se acercan a este infierno a leer y participar en las demoníacas ideas de esta servidora.

sábado, 13 de octubre de 2012

Amor.


“En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca”. Jacinto Benavente.

Llegó a mis manos uno de los relatos del libro “Encuentros (el lado B del amor)” de Gabriel Rolón, lic. en psicología de la UBA y escritor. En este caso, el autor nos obsequia una experiencia personal y que ciertamente nos deja pensando,  frente a una situación que debiéramos analizar profundamente desde cada costado, ya que revela conductas y sentimientos dejando al desnudo las diferentes calidades del ser humano. Desde el amor hasta la indiferencia, pasando por todos los estados de la emoción y de la conducta. Sibaris. 

La vieja atorranta 

    Hace muchos años, cuando era psicólogo muy joven, trabajé en algunos geriátricos. (...) Muchos de ustedes trabajarán o habrán trabajado en alguna institución, y sabrán que lo que tiene que hacer todo el que trabaja en un establecimiento al ingresar es ir a la cocina, porque  la cocinera es la que está al tanto de todo lo que pasa. Más que los médicos incluso.

    Llegué, entonces, una mañana, me dirigí a la cocina y, como era habitual, le pregunté a la cocinera.
-¿Y, Betty, alguna novedad?
-Sí, doctor- me llamó así aunque soy licenciado-. ¿Ya vio a la vieja atorranta?
-No - le dije asombrado-. ¿Entró una abuela nueva?
-Sí, una viejita picarona.

    Me quedé tomando unos mates con ella y no volví a tocar el tema hasta que entró la enfermera y me dijo:
-Gaby, ¿ya viste a la atorranta?
-No -le respondí.
-Tenés que verla. Se llama Ana.

    Lo primero que me llamó la atención fue que utilizara, para referirse a ella, el mismo término que había usado la cocinera: atorranta. Pero lo cierto es que habían conseguido despertar mi interés por conocerla. De modo que hice mi recorrida  habitual por el geriátrico y dejé para el final la visita a la habitación en la que estaba Ana.

    En esa hora yo me había estado preguntando de dónde vendría el mote de vieja atorranta. Supuse que, seguramente, debía ser una mujer que cuando joven habría trabajado en un cabaret, o que tendría alguna historia picaresca. Pero no era así.

    Cuando entré en su habitación me encontré con una abuela que estaba muy deprimida y que casi no podía hablar a causa de la tristeza. Su imagen no podía estar más lejos de la de una vieja atorranta. Me acerqué a ella, me presenté y le pregunté: -Abuela, ¿qué le pasa? Pero ella no quiso hablar demasiado; apenas si me respondió algunas preguntas por una cuestión de educación. Pero un analista sabe que esto puede ser así, que a veces es necesario tiempo para establecer el vínculo que el paciente necesita para poder hablar. Y me dispuse a darle ese tiempo. De modo que la visitaba cada vez que iba y me quedaba en silencio a su lado. A veces le canturreaba algún tango. Y, allá como a la séptima u octava de mis visitas la abuela habló: 
-Doctor, yo le voy a contar mi historia.

Y me contó que ella se había casado, como se acostumbraba en su época, siendo muy jovencita, a los 16 años con un hombre que le llevaba cinco. Yo la escuchaba con profunda atención. 

-¿Sabe? -me miró como avisándome que iba a hacerme una confesión-, yo me casé con el único hombre que quise en mi vida, con el único hombre que deseé en mi vida, con el único hombre que me tocó en mi vida y es el hombre al que amo y con el que quiero estar. 

    Me contó que su esposo estaba vivo, que ella tenía ochenta y seis años y él noventa y uno y que, como estaban muy grandes, a la familia le pareció que era un riesgo que estuvieran solos y entonces decidieron internarlos en un geriátrico. Pero como no encontraron cupo en un hogar mixto, la internaron a ella en el que yo trabajaba, y a él en otro. Ella en provincia y él en Capital.

    Es decir que, después de setenta años de estar juntos los habían separado. Lo que no habían podido hacer ni los celos, ni la infidelidad, ni la violencia, lo había hecho la familia. Y ese viejito, con sus noventa y un años, todos los días se hacía llevar por un pariente, un amigo o un remise en el horario de visita, para ver a su mujer.

    Yo los veía agarraditos de la mano, en la sala de estar o en el jardín, mientras él le acariciaba la cabeza y la miraba. Y cuando se tenían que separar, la escena era desgarradora. 

    ¿Y de dónde venía el apodo de vieja atorranta? Venía del hecho de que, como el esposo iba todos los días a verla, ella le había pedido autorización a las autoridades del geriátrico para ver si, al menos una o dos veces por semana, los dejaban dormir la siesta juntos. Y entonces, ellos dijeron: -Ah, bueno... mirá vos la vieja atorranta.

    Cuando la abuela me contó esto, estaba muy angustiada y un poco avergonzada. Pero lo que más me conmovió fue cuando me dijo, agachando la cabeza: 
-Doctor, ¿qué vamos a hacer de malo a esta edad? Yo lo único que quiero es volver a poner la cabeza en el hombro de mi viejito y que me acaricie el pelo y la espalda, como hizo siempre. ¿Qué miedo tienen? Si ya no podemos hacer nada de malo.

    Conteniendo la emoción, le apreté la mano y le pedí que me mirara. Y entonces le dije:

-Ana, lo que usted quiere es hacer el amor con su esposo. Y no me venga con eso de que ¿qué van a hacer de malo? Porque es maravilloso que usted, setenta años después, siga teniendo las mismas ganas de besar a ese hombre, de tocarlo, de acostarse con él y que él también la desee a usted de esa manera. Y esas caricias, y su cara sobre la piel de sus hombros, es el modo que encontraron de seguir haciéndolo a esta edad. Pero déjeme decirle algo, Ana: ése es su derecho, hágalo valer. Pida, insista, moleste hasta conseguirlo. Y la abuela molestó. Recuerdo que el director del geriátrico me llamó a su oficina para preguntarme: -¿Qué le dijiste a la vieja?
-Nada- le dije haciéndome el desentendido- ¿Por qué? 

    La cuestión fue que con la asistente social del hogar en el que estaba su esposo, nos propusimos encontrar un geriátrico mixto para que estuvieran juntos. Corríamos contra reloj y lo sabíamos. Tardamos cuatro meses en encontrar uno. Sé que, dicho así, parece poco tiempo. Pero cuatro meses cuando alguien tiene más de noventa años, podía ser la diferencia entre la vida y la muerte. Además ella estaba cada vez más deprimida y yo tenía mucho miedo de que no llegara. Pero llegó.

    Y el día en el que se iba de nuestro geriátrico fui muy temprano para saludarla, y e cuanto llegué, la cocinera me salió al cruce y me dijo: -No sabés. Desde las seis de la mañana que la vieja está con la valija lista al lado de la puerta. -Yo me reí.

    Entonces fui a verla y le dije: -Anita, se me va. Y ella me miró emocionada y me respondió: -Sí doctor... Me vuelvo  a vivir con mi viejito. -Y se echó en mis brazos llorando.
-Ana- le dije- Nunca me voy a olvidar de usted. Y como habrán visto, no le mentí.   

Jamás me olvidé de ella, porque aprendí a quererla y respetarla por su lucha, por la valentía con la que defendió su deseo y porque gracias a esa vieja atorranta, pude comprobar que todo lo que había estudiado y en lo que creía, era cierto: que es verdad que la sexualidad nos acompaña hasta el último día y que se puede pelear por lo que se quiere aunque se deje la vida en el intento. Y además, porque la abuela me dejó la sensación de que, a pesar de todas las dificultades, cuando alguien quiere sanamente y sus sentimientos son nobles, puede ser que enamorarse sea realmente algo maravilloso y que el amor y el deseo puedan caminar juntos para siempre.          





martes, 25 de septiembre de 2012

Fantasmas en la oscuridad.


Alcides, con actitud de rezongo, cerró su laptop y la guardó cuidadosamente en la mesita de luz de su cuarto, tras la orden de la enfermera a cargo del turno de la noche, murmurándole que era uno de los internos privilegiados en la casa de reposo de ancianos.

Durante sus últimos quince años anteriores a su retiro jubilatorio, se había desempeñado como asistente personal de Jonás Santamarina, un famoso y reconocido director cinematográfico contemporáneo, a quien admiraba con una buena dosis de envidia por su talento, sus éxitos, su gran creatividad y por sobre todas las cosas, por la gran fortuna que el joven director supo amasar en tan pocos años.

Alcides fue la sombra de Jonás, fueron quince años de convivencia permanente, desde que se despertaban hasta que se dormían, le conocía profundamente, sus gustos sobre comidas, bebidas, literatura, música; conocía cada uno de sus pensamientos. Jonás era único hijo de una familia de clase media acomodada, casado con Juliana, hermosa mujer como pocas, hacían un bella pareja, tuvieron un hijo, Francisco un hermoso retoño de 3 años al cual Alcides muchas de sus tardes ha tenido que cuidar.

En cambio Alcides provenía de una familia humilde, era el menor de ocho hermanos, su madre dedicó su vida a la crianza de sus hijos en la precaria vivienda que alquilaban en el barrio porteño de Barracas y su padre trabajaba en el puerto por un magro salario y pese a ello era afecto a la bebida, vicio que heredó de su padre, sin embargo nunca tuvo una pareja estable, estaba condenado a la soledad y esa condición lo había resentido mucho.

Jonás siempre le concedió a su viejo empleado todas las libertades, pues éste entraba y salía de la casa a gusto, hasta incluso podía usar algunos de sus automóviles, pues volver a altas horas de la noche del microcentro a La Horqueta era casi imposible.
En muchas oportunidades, el viejo, solía salir de putas y enmascarado con la personalidad de su amo, conquistaba y seducía a cuanta señorita de la noche se le cruzara prometiéndoles algún rol en alguna película. Había conquistado mucha gente de esa manera, hombres y mujeres caían en su trampa como moscas en la miel, pero hábilmente tomaba distancia cuando se sentía acorralado.

Como el sexo pago le estaba destrozando el presupuesto y su grado de locura iba in-crescendo día a día, no escatimó esfuerzos en desplegar todas sus armas con otro tipo de mujeres, tal vez ávidas de afecto o reconocimiento, el viejo tenía olfato para elegir a sus víctimas.

Su vida comenzaba a desbarrancarse cuando una de sus mujeres engañadas se presentó en el estudio cinematográfico, preguntando por el director para reclamarle por un prometido papel que interpretaría en una de sus películas, Jonás no dudó en atenderla, pero la muchacha insistía en hablar con el director, intentó tranquilizarla y adivinando de qué se trataba, le explicó que él era el director y que le pedía disculpas por haber sido engañada en su nombre.

Al regresar a su casa, Jonás no dudó un solo minuto en despedir a ese viejo loco en quien había confiado en tantos años y sabiendo que el pobre hombre no tendría donde colocar sus huesos se ocupó de buscar un geriátrico para su retiro, aunque bien pensó que debería ser internado en un hospital psiquiátrico.

Para Alcides ya no había diferencia entre aquella vida y ésta que comenzaba, todo le daba igual, pasaba todas las horas del día conectado a Internet husmeando por las redes sociales, provocando escándalos en algunos sitios interactivos y en nombre de Santamarina continuaba buscando víctimas virtuales.



sábado, 15 de septiembre de 2012

Contrato vencido



Despertó en la mañana y se encontró en un ámbito completamente diferente, miró hacia su alrededor muy detenidamente y nada encontraba familiar, ¡dónde estaría? María del Carmen no podía recobrar la conciencia, había mucha confusión en su cabeza, todo le daba vueltas, estaba muy aturdida, intentó moverse pero su cuerpo no le respondía del todo.Una figura femenina, vestida con pantalón y casaca celeste se acercó hasta su cama, le tomó la mano, tocó su frente y le dijo que era la Dra. Ugarte quien la había recibido en este sanatorio la noche anterior, internada por sus sobrinos. María del Carmen se encontraba en terapia intensiva donde ya le habían practicado un lavaje de estómago y la estaban rehabilitando, aparentemente por un intento de suicidio que confirma a la sobredosis de pastillas para dormir que había ingerido.....

Para ocupar el cargo de secretaria ejecutiva de la presidencia, Roberto el presidente de la compañía entrevistaba a las postulantes ternadas, ya debidamente filtradas por el gerente de recursos humanos. María del Carmen rogaba ser la última entrevistada, sin embargo fue la primera y Roberto supo desde ese momento que sería ella quien ocuparía el cargo de secretaria privada.
La alta eficiencia, la pasión que volcaba en sus labores, la cantidad de idiomas que dominaba, sumados a la facilidad innata que poseía para relacionarse con las personas, la formación y la experiencia hicieron de ella una valiosa artista en el campo de las relaciones empresariales internacionales, su gran estilo, su cultura e inteligencia fueron las condiciones que la condujeran al éxito.

Una mañana otoñal Roberto se aproximó al despacho de María del Carmen y le pidió que hiciera dos reservas de pasajes y hotel destino Riyadh, Arabia Saudita, ella pensó que iría con el gerente general de la compañía, pero él le dijo que ella sería quien lo acompañaría, pues nadie la podía igualar en cuanto a interpretación, no sólo respecto a los idiomas, sino que también en lo referente a preferencias, gustos y costumbres.

El avión había aterrizado en el aeropuerto internacional Rey Khalid; ya en el salón de migraciones  María del Carmen se atrevió a dirigirle la palabra a un funcionario, pues Roberto sólo hablaba castellano y al advertir que este hombre la ignoraba por su condición femenina, ella insistió en retomar el diálogo con aquel funcionario árabe, siempre mediante el idioma inglés, el resultado  fue el maltrato verbal propinado por ese sujeto y en su idioma. 
Luego de asimilar las costumbres de Oriente Medio, María se limitó a murmurar al oído de Roberto lo que debía decir y él repetía  lo que captaba. Aún cuando explicaron que era la única intérprete, milagrosamente se salvó de quedar detenida. Allí mismo pasaron por la rentadora de autos, recogieron el vehículo alquilado para esos días y marcharon rumbo al hotel Al Faisaliah donde tenían sus reservas.

Tal vez lo exótico del escenario y en el misticismo la cultura medio-oriental contribuyeron a un acercamiento personal entre ambos, que sin dudas disfrutaban. Luego de cenar en el hotel, pasaron a un salón contiguo apto bailar y beber lo que desearan. Estaban muy motivados y no resistieron la tentación de bailar abrazados al compás de "Preludio a un beso" y el roce de sus cuerpos los llevó a besarse intensamente.

Esa noche hicieron el amor sin restricciones, se regalaron lo mejor de cada uno, besos, caricias y un sexo maravilloso que los condujo al éxtasis sin miedos ni prejuicios.
Roberto, ya con cuarenta años, tenía esposa y dos hijos en avanzada adolescencia, en cambio María del Carmen era soltera, con sus escasos veinticinco años no había pensado en casarse,estaba bien así, mucho de lo que ganaba trabajando lo gastaba en sus dos sobrinos a los que amaba profundamente.

La reunión tuvo lugar en los salones del mismo hotel, donde allí mismo celebraron el convenio entre ambas empresas. Al día siguiente tomaron el vuelo de la compañía francesa que los regresaría a Buenos Aires.
Por más de un año fueron amantes y esa situación se tornaba insostenible para ambos,Roberto deseaba tenerla a tiempo completo, pero había que tomar decisiones. Se divorció pacíficamente, dándole a su ex esposa una buena indemnización, la propiedad en donde vivían y también le dejó su auto.

María del Carmen ya casada legalmente con Roberto dejó previamente su trabajo para cumplir otras funciones como esposa de tan alto empresario. Bangladesh, Kuala Lumpur, Hyderabad, Tokio eran sus destinos preferidos, adoraba la cultura oriental y cada año visitaba una ciudad diferente. María y Roberto no tuvieron hijos pero pasaron quince años juntos muy felices en apariencia, pues jamás sospechó que su marido hacía dos años tenía una joven amante menor que los hijos de su primer matrimonio.

El comunicado de la noticia la perturbó casi al borde de la locura, el escándalo trascendió a los medios de comunicación cuando María le niega el divorcio. Roberto la obliga a dejar la casa y sólo le permite llevarse su auto y su vestuario. La fortuna de Roberto era básicamente intocable, pues todos sus bienes estaban a nombre de terceros o pertenecían a sociedades anónimas constituidas para tal fin, nada pudo hacer la justicia al respecto.

En un estado lamentable llegó a casa de sus sobrinos, donde encontró contención y algo de calma, la acompañaron a uno de los dormitorios y la ayudaron a recostarse, cuando estuvo en soledad, obligada por sus impulsos, abrió su cartera y tomó la cajita de pastillas para dormir e ingirió una buena cantidad.



domingo, 9 de septiembre de 2012

Cuerpo mortal.


"Cuerpo mortal" es el título de un libro cuya autora Ana Costa-Alongi, argentina, radicada en California desde varios años y amiga entrañable de mi familia, escribió tras una ardua investigación del tema que lo convoca, dentro de un marco filosófico orientada hacia el conocimiento de la propia persona.

En esta obra, la autora, recrea la vida de un personaje imaginario, en el apogeo del Imperio Romano, una época perfectamente delineada, desde lo histórico y lo geográfico, donde sutilmente se conjugan fantasía y sentimientos propios de la naturaleza humana.

El eje principal de esta novela se basa  en la historia de un joven privilegiado, perteneciente a la clase alta de la Roma antigua, cuyo destino deliberadamente planificado por sus progenitores, ha tenido que protagonizar en este entramado círculo, luchas planteadas desde las dificultades que se generan en las distintas clases sociales, transparentando los sentimientos más profundos, en este caso, desencadenantes  de  una serie de conflictos que envuelven al personaje central en situaciones que escapan a la imaginación
.
Quiero destacar, que es un libro de fácil lectura y que su excelente narrativa nos invita a reflexionar sobre nuestros roles protagónicos en la vida, las jugadas que nos propone el destino, nuestra esencia, la materia y el espíritu.






Lucía.

lunes, 27 de agosto de 2012

Odio.


"Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros". Hermann Hesse. 


He leído y oído a algunos analistas de la conducta humana respaldar el pensamiento del escritor y creo que como emoción tan fuerte debe ser difícil de desterrar una vez que ella se instala dentro de nosotros. Imagino que este profundo sentir debe tener diversas aristas y múltiples motivaciones e indudablemente arrojarán un saldo absolutamente negativo para el manifestante y su círculo. 

Se habla del odio hacia sí mismo, del odio hacia otra persona, del odio a cosas y circunstancias, el odio hacia grupos sociales o comunidades, etc.; también se lo vincula con el amor como polo opuesto, sin embargo no creo que situarlo en contrario al amor sea lo justo, porque tienen mucho en común, son dos sentimientos plenos y fuertes, por tanto no cumplen la figura antagónica, así como el contrario de lleno es vacío, la otra cara del amor es la nada, lo que muchos llamamos “indiferencia” y que es lo que realmente sucede cuando dejamos de amar. 

En muchas oportunidades pensamos que odiamos a nuestros semejantes, porque no compartimos pensamientos o actitudes, como también pensamos que odiamos algunas circunstancias, porque no nos satisface o nos desagrada; pero creo que nos estamos excediendo en nuestra apreciación y tal vez confundimos al odio con “malestar, fastidio, disgusto, etc., que si bien son estados emocionales ligeros, aunque malignos para nosotros mismos, nuestro propio mecanismo de autodefensa hará que se diluyan de alguna manera, devolviéndonos el “primo statu”. 

Sin embargo, me quedó flotando la frase de, Hermann Hesse “…algo que está dentro de nosotros.”, e imagino un virus desencadenante de tal enfermedad destructiva, que evidentemente aquellos que la padecen, deben estar muy predispuestos a ello, tal sería el caso de genocidas, asesinos, golpeadores, etc., que no sólo desean el mal hacia otra u otras personas, sino que lo causan y sin previos ni posteriores cuestionamientos. Ojalá puedan darse cuenta de las grandes pérdidas que ocasiona esa emoción, se pierden afectos, tranquilidad, tiempo, salud física, salud mental y tantas otras cosas que debieran disfrutarse…



Imágen: Odio - Salvador Dalí.

miércoles, 22 de agosto de 2012

El escorpión.



Laura, poseída por una extraña sensación de triunfo, se sentía flotar en el aire, estaba totalmente enajenada! Había cerrado un contrato con una multinacional, para manejarle toda la publicidad del siguiente año.

Deja las oficinas de Puerto Madero y se dirige al estacionamiento a retirar su auto, ya dentro de su cabriolet, toma por la Av. Moreau de Justo camino hacia el puerto, que luego la llevaría a su propia oficina en zona norte.

Le encantaba ir por ese camino, pues conducir por la avenida con el río a su lado la distendía, disfrutaba mucho eso, la hacía sentirse libre....En un punto de la Av. Costanera, un semáforo le obliga a detener su marcha, como es su costumbre, mira a su alrededor y a su lado se había detenido un bello auto importado color gris plata, conducido por un hombre de unos cincuenta y pico, quien al verla, tan bella, le dedica una sonrisa, a la cual Laura responde gentilmente.

Esa mañana, Laura estaba en su estudio, repasando los diseños de unos trabajos que tenia para entregar próximamente, cuando la secretaria irrumpe informándola que en la recepción había un señor que preguntó por ella, que no tenía cita previa, pero deseaba ser atendido únicamente por la Sra. Laura Green.

Tanta impetuosidad y arrojo por parte del hombre, despertó en ella cierta curiosidad, que accedió a atenderle. Ve entrar a un hombre maduro, quizá un par de años más que ella, no muchos más, muy elegante, no muy alto, cabello oscuro. En el aire se confunden sus perfumes, se presenta como Julián Sánchez Delgado, Laura le tiende la mano, se funden en fuerte apretón, luego él se la besa....Mientras tanto Julián explica a Laura su proyecto, ella contemplaba confundida la imagen de ese hombre, lo conocía ...., dónde lo había visto?
Habían transcurrido algunos meses, Laura y Julián seguían discutiendo las ideas de aquel proyecto, cambiando dibujos, colores y hasta conceptos, tanto tiempo habían dedicado a ese trabajo que entre ellos había nacido una gran amistad, comenzaron a compartir otras cosas. Con el tiempo esa amistad se fue transformando en algo más profundo y aquella noche luego de una excelente velada, deciden colocar el broche de oro en casa de ella, flotaban, explotaban, disfrutaban y saboreaban cada momento que estaban juntos. Julián se había convertido en el mejor de los amantes, Laura luego de su viudez jamás había sido amada de semejante manera, al punto que comenzaron a surgir proyectos en común, que ya estaban tomando cierta forma.
Ella tenía en vista una casa con parque, como él quería, cómoda, amplia, con detalles de buen gusto. Cada vez que se daba la oportunidad Julián le sugería que se despojara de algunos bienes que ella poseía en propiedades y valores en bonos y divisas para reinvertirlos en los negocios de él, de ese modo quedaría sellado por siempre el gran amor. No conforme del todo, Laura dilata su enlace con Julián y embargada por un sentimiento de desconfianza que comienza a apoderarse de ella, comienza a investigarlo en profundidad.
Pudo recordar que este hombre, era aquél que una vez la saludó en el semáforo de la Av. Costanera, cuando volvía de cerrar con la petrolera, que se trataba de un pobre pelagatos que no tenía donde caerse muerto, el apartamento que decía ser de su propiedad lo alquilaba y sus escasos ingresos se le diluían en una buena parte en la cuota del auto que tenía para impresionar y hacer rostro con las mujeres que levantaba a diestra y a siniestra. No lo podía creer, no salía de su asombro, pese a que sus sospechas le rondaban en la cabeza desde hacía un buen tiempo, ahora tenía todo documentado y en sus manos, sin poder dar crédito a lo que veía.

Mientras leía aturdida la información de su “amante”, recibía en su móvil, la llamada de su mejor amigo: querida Laura tengo que hablarte sobre Julián Sánchez Delgado......





viernes, 3 de agosto de 2012

Pasión Egipcia IV


Fue un sábado muy difícil de olvidar, recogieron sus ropas como pudieron y se enfrentaron con una realidad que no esperaban. Amir no tuvo empacho en hacer notar su presencia; sin ningún reparo y con un desparpajo sin igual, le hizo ver a su mujer la gran falta que había cometido; Fior rompió en llanto y Federico la tomó en sus brazos para calmarla, sin embargo Amir, en un acto reflejo, no dudó un segundo en separarlos y asestarle un golpe de puño en el medio del rostro a su amante. Fior, semi desnuda, intentó ayudarlo a levantarse pero el golpe había sido tan fuerte que no podía controlar sus movimientos, su nariz no dejaba de sangrar; perturbada por todo lo que estaba ocurriendo gira la mirada hacia atrás y solo ve una sombra desvanecerse cerca de la salida del local y al segundo escucha el portazo. Amir se había ido, había huido como una rata, como siempre lo hizo; ¿qué podía hacer ahora con ese hombre tendido en el piso sangrando sin cesar? Había que darle asistencia de inmediato, ¿pero cómo?, abrió su cartera, tomó su teléfono e inmediatamente llamó a Liz y le explicó lo sucedido, quien no vaciló en despachar a su amante de turno y acudir rápidamente a la escena. Entre ambas lo ayudaron a incorporarse, lo subieron al automóvil de su tía y lo llevaron a la guardia del hospital más cercano. 

Estaba finalizando la primavera y a pesar de los vientos, el calor del verano próximo se hacía sentir. Lizette había terminado de regar sus plantas y se disponía a marchar al restaurante para supervisar que todo estuviera bien para la noche, respetaban la consigna de satisfacer plenamente a sus clientes. Su auto estaba estacionado en la puerta de su casa y al intentar entrar en él, una mano masculina detiene la acción, nuevamente Amir hizo una nueva aparición, mostraba un talante poco reflexivo y su mirada inquisitiva, por un momento, logró amedrentarla, sin embargo ese estado fue fugaz, le devolvió el mismo tono de mirada y sin permitirle esbozar una sola palabra, inmediatamente adopta una postura intransigente y poco elegante, obligándole a confesar el paradero de Nadir, utilizó los epítetos más escandalosos que conocía y le endilgó toda clase de acusaciones que le vinieron a la mente. Sin embargo, Amir permanecía incólume frente a tanta agresión verbal y con una frialdad finamente meditada, le pidió que intercediera ante su sobrina. Evidentemente se trataba de una negociación, volverían a ver a Nadir siempre y cuando Lizette hiciera su trabajo. Desbordada subió al auto y le dio marcha, sin perder de vista al hombre que había abordado un taxi y sin dudar un solo momento decidió seguirlo; el taxi se detuvo en el aeropuerto metropolitano Jorge Newbery y observó cuidadosamente hacia donde se dirigía, bajó de su auto y pudo advertir que su destino era la ciudad de San Rafael en la provincia de Mendoza. 

Fior sabía que Amir en Buenos Aires representaba un gran peligro, consecuentemente sus instintos maternos la llevaron a proteger a Amina, la había enviado junto a sus abuelos, a la casa de unos primos maternos en Concepción del Uruguay en la provincia de Entre Ríos; allí estaría a salvo de su padre y disfrutaría mucho la estadía. La casa era de grandes dimensiones y suficientes habitaciones para huéspedes, estaba situada en el centro de seis hectáreas de terreno, cuyo contorno estaba delineado por diferentes tipos de árboles que mostraban imponentes siluetas y distintas tonalidades de verdes. Sus pensamientos jamás abandonaron a Nadir y mucho menos su recuperación, no se podía permitir quebrarse, eran demasiadas obligaciones que pesaban sobre ella, la organización del local y de su ballet para la nueva temporada que se aproximaba, tenía que tomar decisiones, sin embargo había momentos en que se paralizaba, sentía que sus preocupaciones la devoraban lentamente, debía tomar al toro por sus astas sin detenerse; ¿de qué manera?, ¿cómo podría desarrollar sus ideas con tranquilidad, sabiendo que su hijo se encontraba a mil kilómetros de distancia?. 

قصر فريدة (El Palacio de Farida) estaba en uno de sus mejores momentos, su tía había firmado convenios con algunas agencias de turismo receptivo y para ese fin de semana en que cerraban la temporada primaveral, tenían todas las plazas ocupadas con grupos que venían de Río de Janeiro, Santiago de Chile y Caracas. No importaba el origen de su público, sólo sabían que debían ofrecerles lo mejor de sí; para ello, Farida había preparado una coreografía muy especial, creada y diseñada por Amir, “El secreto del faraón”, basada en la novela de la escritora francesa Violaine Vanoyeke, obra que habían interpretado cientos de veces, pero en esta oportunidad, su primer bailarín Shamil encarnaría a Alexandros y ella a Melissa. El ambiente de ese viernes por la noche era muy especial, la alegría del público brasilero tan particular, contagió al resto de los comensales, que entre palmas y coros avivaron la velada, se vivió un clima diferente. Pasada la media noche los clientes comenzaron a retirarse y el restaurante fue quedando vacío, ya no quedaba nadie, todo estaba acomodado y limpio para continuar al día siguiente; Fior fue la última en salir, a pesar de su gran cansancio quiso echar el último vistazo y comprobó que no estaba sola, otra vez Amir se había hecho presente. 

Ambos salieron del local y se dirigieron hacia la camioneta que Amir había rentado, durante todo el camino, el silencio fue dueño absoluto de la situación; descendieron del vehículo y entraron a la casa. Inmediatamente, Fior se quitó los zapatos, se dirigió hacia la cocina y preparó café para poder sobrellevar la situación en pleno estado de conciencia. Fue él quien rompió el silencio, se acercó a ella, la tomó delicadamente de un brazo y haciendo abuso de su increíble seducción, le cuestionó profundamente el acto de infidelidad que cometiera aquella noche en el restaurante; su tacto la hizo estremecer como la primera vez que la tocó, Amir advirtió lo que le sucedía a su bellísima esposa y no dudó en conducirla hasta el dormitorio. Como aquella primera vez, en que se encontraron en el desierto, le quitó la ropa lentamente acompañando con besos y múltiples caricias hasta dejarla completamente desnuda, secundado por ella que repitió la acción con extrema dulzura. Se redescubrieron, exploraron cada parte de sus cuerpos, manos y bocas sedientas del otro, fundieron sus cuerpos suavemente, salvajemente, apasionadamente hasta estallar… 

La realidad no tardó mucho en regresar, cada uno tenía mucho para decir, ella manifestó su desilusión y su gran angustia al verlo en brazos de otra mujer, luego la desolación por su huída con Nadir; él intentó protegerla pero ella no se lo permitió e inmediatamente le hizo saber sobre su lamentable partida a El Cairo en búsqueda de su hijo y los terribles malos tratos a los que fue sometida en un país cuya cultura difería notablemente, donde el respeto hacia la mujer se situaba muy lejos de todo entendimiento. No había dudas que Amir la amaba con toda su alma, sin embargo no sabía si podría luchar contra su propia naturaleza. Había llegado su turno para hablar y con mucha firmeza le confesó que su huída fue provocada por la vergüenza y el remordimiento que sintió luego de aquel episodio y la falta de coraje para mirarla a los ojos. Jamás había salido del país, sólo había atinado a tomar algunas pertenencias y a su hijo, para luego marchar a la provincia de Mendoza, en donde Yamil, su socio en El Cairo, se había establecido en San Rafael, en donde había inaugurado una nueva escuela de danzas folclóricas egipcias, quien le había dado alojamiento sin condiciones y en honor a la hermandad. 

Nuevamente la vida le había cambiado las reglas de juego, la familia volvió a estar en su lugar, sin embargo sentía que no era lo mismo, no podía entregarle toda la confianza a ese hombre que con tanta liviandad la había defraudado, pero a pesar de ello lo amaba con toda su alma. Cada uno tenía su actividad, el estudio de danzas volvió a estar a cargo de él, formando nuevos bailarines, que como era usual, integraban el ballet del Palacio conducido por Liz y ella con mucha dedicación y maestría. Sin embargo no podía evitar sentirse mal frente a las miradas que Amir les dedicaba a sus odaliscas y más aún cuando ensayaban algún pax de deux, los celos la llevaban hacia la tortura; bajaba de ese estado convenciéndose a sí misma que eran situaciones estrictamente profesionales, pero en sus fueros íntimos sabía que sus instintos culturales se traducían en un acabado deseo sexual, que él no disimulaba en absoluto, sino que por el contrario demostraba placer en ello. 


















sábado, 14 de julio de 2012

Indiferencia.


“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”.

Mahatma Gandhi.

Gandhi en su pensamiento, hace referencia al estado indiferente de las personas, a la indiferencia orientada hacia el egoísmo, al desinterés por conveniencia o simplemente por abulia, al no hacerse cargo de obligaciones secundarias, pensamiento que comparto totalmente hasta los puntos y las comas. Sin embargo, la indiferencia tiene otra mirada, creo que es válido ser indiferente ante circunstancias que generen una respuesta de contenido agresivo y en consecuencia, desencadenantes de un resultado no deseado.

Me voy a detener en el primer punto del párrafo anterior, a la mala indiferencia, que en realidad la podríamos enmarcar dentro los grises, porque no le encuentro sustento, ni exactitud; no es blanca ni es negra, es gris. Como estamos hablando del lado “malo”, podríamos pensar en el odio, la envidia, la ira, etc., pero estos son sentimientos con cuerpo, en cambio la indiferencia, si bien es una práctica, carece de formas. La falta de compromiso, la mayoría de las veces, provocada porque no nos importan tales o cuales sucesos o personas, porque a nosotros no nos afectan o porque simplemente estamos instalados en la comodidad y no pensamos salir de ella, nos está convirtiendo en cómplices de la injusticia.

Me pregunto si el indiferente será feliz, sinceramente creo que no, porque se está negando a sí mismo el estado de felicidad que se siente cuando se asumen compromisos aunque no sean de nuestra incumbencia, cuando nos hacemos cargo de situaciones que nos rozan, cuando hacemos obras de bien, por más pequeñas que sean, o cuando ayudamos a quienes lo necesitan sin que nos lo pidan ya sean conocidos o desconocidos; son nuestros semejantes y una vez más debemos desarrollar la capacidad de empatizar. La vida, a pesar que es hermosa, tiene muchas curvas y contra curvas y nunca sabremos en qué momento podemos estar situados en la otra cara de la historia.

viernes, 13 de julio de 2012

¡Hasta siempre Leda!



"Durmiendo. Estaba en Cafayate, Salta. Era una noche de carnaval, yo tenía 21 años y allí descubrí la baguala. Me desvelaron tres mujeres que se detuvieron frente a mi balcón. Yo nunca había oído hablar de la baguala y entonces me parecía que tenía que ser algo muy misterioso, muy poderoso. Después de escucharlas me prometí recuperar semejante regalo de la tierra". Leda Valladares.

La partida de Leda nos deja una profunda tristeza, una Grande de nuestra mùsica folclòrica, cuyo aporte a la cultura ha sido màs que intenso por su hondo sentir de las cosas nuestras, por su gran respeto a nuestras raìces, Leda con su poesìa, sus composiciones y todo su talento ha paseado su obra por el mundo, desparramando en èl un pedacito de nuestra tierra.

Recuerdo que hace poco màs de un año, despedimos a su entrañable amiga Marìa Elena Walsh y en aquèl momento tambièn recordamos a Leda por sus trabajos en conjunto, cuando se encontraron en Parìs y formaron un dùo ofreciendo temas de nuestro folclore, marcando un èxito rotundo. 

Seguramente estaràs con Marìa Elena y en ese reencuentro recrearàs las bellìsimas obras que nos dejaste. Nunca te olvidaremos...







lunes, 9 de julio de 2012

Hablar por hablar.


“Las personas que tienen poco que hacer son por lo común muy habladoras: cuanto más se piensa y obra, menos se habla”. Montesquieu.

La comunicación es un arte que nos permite vincularnos con nuestros semejantes, pero evidentemente no todos sabemos apreciar esta maravillosa herramienta y menos utilizarla. Creo que el escritor, en su pensamiento, se refiere a la verborragia como una de las tantas características humanas, pero quisiera darle otro giro al punto en cuestión y reflexionar sobre aquellas personas que hablan por el simple hecho de hablar, de aquellas personas que emiten argumentos de cualquier naturaleza sin saber lo que dicen o que no revisan los argumentos que van a transmitir o a retransmitir.

Esto surge a partir de un debate con algunas de mis alumnas, a raíz de algunos correos electrónicos que reciben con contenido propagandístico, tendenciosos, difamatorios, desinformativos, etc. Estos casos puntuales responden exclusivamente a especulaciones y malas intenciones por parte del emisor original, abusando de la credibilidad de los receptores, quienes inocentemente retransmiten los mismos sin constatar la veracidad del argumento que se expone; consecuentemente ocurren dos acciones desafortunadas; la primera, es la invasión ya que estamos ocupando un espacio en el sitio de nuestra persona relacionada y la segunda, es la demostración de nuestro exiguo pensamiento revelando algo que no nos consta.

Estas conductas no son sólo propiedad de la virtualidad, sino que este fenómeno se produce y con mucha más frecuencia en la realidad, vamos repitiendo como loros temas desconocidos y que muchas veces llevan un valor agregado que es nuestro propio juicio de valores. Como todo debate una palabra lleva a otra, hemos revisado un comportamiento muy curioso que tiene que ver con las elucubraciones como producto de la propia imaginación, cuyos resultados no siempre son gratos  y aquí la responsabilidad es la deficiente comunicación o la falta de información entre los vínculos. En pocas palabras, la buena comunicación estrecha los lazos, pero la mala provoca el efecto contrario.

(imagen: Quino)

viernes, 29 de junio de 2012

¿Qué fue de tu vida? Juan Alberto Badía -



Juan Alberto Badía, conductor y locutor de la radio-televisiòn argentina, propietario de una gran creatividad como pocos. Un hombre que atravesò las barreras generacionales, a quienes supo  conquistar, por esa condiciòn innata de saber "aceptar" los cambios impuestos por la vida misma.
Juan Alberto, nos acaba de dejar, lo vamos a extrañar mucho, sin embargo, como tantos talentos que nunca se terminan de ir, nos deja el recuerdo de sus creaciones y de su gran persona...








¡Hasta siempre Juan Alberto!



viernes, 15 de junio de 2012

Los extremos se dan la mano.



A media que el tiempo transcurre en nuestras vidas y la biología se va haciendo cargo de nosotros, cada día nos vamos alejando un poco más de las nuevas generaciones, definitivamente así es la vida. Hoy no voy a soltar demonios, por el contrario decidí vestirme transitoriamente de ángel. Motivada por un pequeño niño de tres años, a quien ayer por la tarde pude observar con detenimiento y maravillada por su comportamiento, quien estaba sentado en la sala de espera de una oficina pública y muy quietecito, atento e inteligentemente manipulaba uno de estos aparatos ultra modernos de telefonía móvil.

En la actualidad los niños nacen con capacidades  muy diferentes respecto a generaciones anteriores y se van desarrollando a un ritmo tan vertiginoso que pareciera que van de la mano con la velocidad de la luz, comparándolo con el desarrollo de nuestra generación y se agudiza aún más con las anteriores a las nuestras. Sin embargo, lo curioso o lo maravilloso, no es ese niñito con toda la tecnología en sus manos, porque es algo normal, no tanto que posean el objeto material sino la gran capacidad de asimilación; lo curioso o lo maravilloso es disfrutar viendo a las generaciones anteriores (abuelos y bisabuelos de esos niños) apostando a la interacción generacional.

Entonces, mientras me deleitaba observando a la criatura, recordé a una gran señora y digo “gran” por su grandeza espiritual y también por su edad (94 años), aunque su aspecto decía muchos menos, artista plástica y médica frustrada, según su manifiesto, en aquella época no le permitieron cursar la carrera e inmediatamente me vino a la memoria mi admirada escritora española Concepción Arenal, quien por el 1800 y pico, cursó la carrera de derecho vestida de hombre, contra la voluntad de su madre y porque en aquella época ese nivel de instrucción estaba prohibido a las mujeres y luego de recibir su título, luchó mucho para revertir esa situación entre otras cosas, terrible abanderada del feminismo propiamente dicho.

Volviendo a la “gran señora”, a quien quiero mencionar, su nombre “Magdalena”, se contacta con esta servidora y solicita asistencia para determinadas aplicaciones informáticas, sinceramente pensé que había escuchado mal su edad, al punto que le pedí que la repitiera y muy orgullosa volvió a revelar sus 94 años excelentemente colocados. Su mayor inquietud estaba orientada hacia la comunicación, quería aprender a enviar correos electrónicos y el uso de mensajería instantánea para poder comunicarse con sus nietos y bisnietos. Al fin de la instrucción, que demás esta mencionar, fue exitosa, Magdalena me agradeció por todo lo que de mi había aprendido y sin embargo, no dudé ni un solo instante  en agradecerle lo que había aprendido de ella.

De Magdalena hacia abajo hay un amplio espectro de abuelos y bisabuelos con las mismas intenciones que ella, que sumadas a la estimulación por parte de los nietos y bisnietos están logrando acortar distancias generacionales, articulando los extremos, estableciendo, de este modo, una comunicación maravillosa entre ambos. Estas situaciones que, desde hace unos años, vivo día a día me dejan una enseñanza inconmensurable y un placer infinito, porque una vez más y no me canso de pregonar que la vida es generosa y nos obsequia belleza, depende de nosotros  saber apreciarla…

miércoles, 13 de junio de 2012

¡Hasta siempre Adrián!

Parece mentira que Adrián Otero ya no se encuentre entre nosotros. Nos dejó ayer, tenía apenas 53 años de edad, por causa de un accidente automovilístico.
Adriàn fue la voz de una banda muy reconocida Memphis la blusera desde 1980 hasta 2008, agrupación con la que editó más de doce discos de estudio y en vivo.
Nació el 31 de julio de 1958 en Buenos Aires, estudió psicología y se incorporó a Memphis la Blusera en 1980. A partir de 2008 inició una carrera solista de la que queda como constancia un solo disco, "Imán". Con Memphis La Blusera, Otero lideró durante la década de 1990 el desembarco definitivo del blues en nuestro país.


Hasta siempre.
  





miércoles, 6 de junio de 2012

¡Hasta siempre Estela!



Hoy se marchò Estela Raval, una leyenda de la mùsica romàntica.  Comenzò su carrera desde muy jovencita, destacàndose como solista, pero su fama fue mayor a partir de la creaciòn de "Los cinco latinos" bajo la direcciòn de Ricardo Romero, quien fuera su marido.

Tuvo el gusto, creo que fue mutuo, de cantar junto a muchos amigos, tales como: Valeria Lynch, Josè Luis Rodrìguez (el puma) Mariano Mores, Marìa Martha Serra Lima, Alberto Cortez, Paloma San Basilio, Sandro, El Paz Martìnez, Cacho Castaña, Victor Heredia, Cacho Tirao, etc. Cabe destacar que en su pasaje como solista, grabò algunos temas junto al reconocido Trìo Los Panchos.

Una voz popular difìcil de olvidar y a la que siempre admirè.
¡Hasta siempre Estela!