Los humanos somos indiscutiblemente impredecibles, en consecuencia nuestras actitudes se manifiestan de igual modo. La herencia, el entorno y nuestra propia esencia son los elementos fundamentales que moldean nuestras conductas....

En cada cuento o escrito se encuentran enmarcados un comportamiento diferente, una naturaleza diferente, un demonio diferente....

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viernes, 18 de enero de 2013

Open Mind.

Nació y se crió en una provincia del interior del país, sus padres la bautizaron con el nombre de Marcela. Desde su nacimiento supieron que sería una mujer de espíritu inquieto y propietaria de una personalidad arrolladora. El tiempo fue testigo de ello.

Estudió y trabajó de sol a sol, respondiendo a los mandatos paternos, supo ganarse la vida con mucha dignidad. Cuando hubo entrado en sus veinticinco años de vida se casó con Agustín, su novio de toda la vida, ambas familias eran muy queridas por todo el pueblo, manifestando su felicidad por esa unión, que no se comparaba a la de Agustín, pues no pudo ocultar su desborde por casarse con la rubia mas bonita del lugar.

La felicidad de ambos se alimentaba cada día, eran el uno para el otro. Acariciaron el cielo cuando llegó Esteban, el primer hijo con quien redondeaban una familia perfecta,ambos cumplieron sus roles, tal como les habían enseñado, supieron desarrollarlos de modo impecable sin descuidar nada.

Cuando Esteban estuvo a punto de ingresar al jardín de infantes, recibieron una nueva bendición, la llegada de Bernardo el segundo hijo. Esteban tenía toda la fisonomía de Marcela, en cambio Bernardo era una réplica de su padre, pero no así sus caracteres, pues pese a sus propias personalidades, el primero era sereno y especulador como su padre y el más pequeño impetuoso y arremolinado como su madre.

Estaba finalizando enero, el calor del verano era abrasador, pero en toda la provincia la fiesta tradicional de carnaval era una cita impostergable, a ellos fue imposible disfrutar de esta mágica festividad, tal vez quede para el próximo año, cantar y bailar con las comparsas o sumergirse en el colorido de las carrozas y en los majestuosos trajes de los bailarines formaban parte de sus vidas. No quedaba alternativa, Agustín fue destinado a Buenos Aires y el traslado con su familia era inminente.

La magia de Buenos Aires y la amplia gama de escenarios ofrecidos fueron muy buenos motivos para la buena adaptación de la familia. Marcela dedicó su tiempo a su familia, su casa y a un pequeño emprendimiento comercial, siempre quiso sentirse a la vanguardia, en tanto Agustín desarrollaba satisfactoriamente el puesto de trabajo asignado y en constante crecimiento. Sin embargo Marcela comenzó a notar pequeños cambios de actitud en Agustín, que en un principio le restaba importancia, pero al hacerse más notorias no dudó en hacerle planteos, pues ella era amante de la armonía y del bienestar y la mutua complacencia. Indudablemente su marido hizo lo imposible para calmarle sus pensamientos en cuanto a que la pareja había dejado de funcionar porque no era así, pero tantas salidas nocturnas le dio la pauta que algo sucedía. Sabía que la amaba y que tenían muy buen sexo, pero tal vez eso no le alcanzaba.

Decidida e inteligentemente preparó el escenario en su casa, en ella era habitual esto, sus hijos fueron a pasar la noche en casa de amiguitos, dándole la libertad para la ambientación, eligió su mejor vestido e impecable ropa interior, perfumes y aromatizantes no faltaron, preparó una cena afrodisíaca, buen vino y champagne. Al regresar Agustín de sus labores, fue abordado por Marcela entre la dulzura y el descaro, pero su sorpresa fue mayor, pues al entrar al dormitorio encuentra recostada en la cama, casi en pose, a una señorita semi desnuda, ambas lo invitan y casi sin entender él se acerca a tomar las manos extendidas de ambas.

Implementaron todos los juegos eróticos posibles, lo colmaron de besos, sentía que el cielo se le desplomaba encima, juntas y separadas le proporcionaron un placer inexplicable, la sensación era extremadamente maravillosa, se sintieron mimados y más que amados, los tres disfrutaron esta práctica y mas aún el matrimonio.

Esta situación la repitieron en varias oportunidades, pero en cada una de ellas, la invitada era diferente….. A los cuarenta y tantos años de edad Marcela abrió un abanico, tal vez criticable en la sociedad, pero de algo estaba segura amaba a su marido eran felices y deseaba disfrutar y compartir junto a él los placeres que les ofrecía  la vida…..



domingo, 30 de diciembre de 2012

Luz y sombra.


Comenzaba a caer la tarde otoñal, mientras Leticia tomaba su bolso y se despedía de Alcira con un tierno beso acompañado de muchas caricias, la puerta de la habitación se cerraba tras de si y Alcira dirigía su mirada hacia la ventana para verla como se marchaba y a su vez expectante del saludo que le diera su amada sobrina desde el jardín, agitando la mano y dedicándose mutuas sonrisas.

Leticia había desaparecido de su vista, pero la anciana seguía con su mirada fija en la ventana de la casona de reposo que la albergaba, contemplaba los árboles y sumergida en sus recuerdos algunas lágrimas rodaban por sus mejillas…..

Se había casado muy jovencita con su primer novio, luego de dar a luz a su hija Aída una enfermedad uterina la mantuvo aislada de su familia por lo delicado de su estado, lo que no le permitiría tener mas hijos ni complacer a su esposo por algún tiempo. Aprovechándose de esta situación, Celestino se marchó de su hogar llevando consigo a Aída muy lejos…

Presa de locura Alcira emprende la búsqueda de su hija, de Buenos Aires nada le quedó por recorrer, a pesar de los infructuosos resultados no se daba por vencida, su búsqueda se extendía más y más hacía unas horas que había llegado a la ciudad de Pergamino al norte de la provincia de Buenos Aires, una ciudad tranquila y su población amigable por excelencia, donde se decía que podía encontrar a Celestino y a Aída, pues allí vivieron él y sus padres muchos años, sin embargo nada de eso ocurrió….

El destino se ocupó que conociera a Miguel, soltero, comerciante, parecía buena persona y vaya si lo era, sucedió en un encuentro familiar en casa de sus hermanos, Miguel al verla supo inmediatamente que Alcira sería la mujer que lo acompañaría el resto de su vida, pero Alcira aún no había caído en la cuenta. Aceptando su condición de mujer separada le propuso convivencia y apoyo incondicional en la búsqueda de Aída, ella no dudó en tomar la decisión y ambos emprendieron una nueva etapa.

Uno de los temas que la atormentaban era la imposibilidad de volver a tener hijos y frustrar ese deseo en Miguel, sin embargo a él nunca le importó porque era muy feliz con ella y tan grande era su amor que le propuso criar Julián, hijo de una de las hermanas menores de Alcira que lo había tenido siendo soltera y así fue como Julián se integró a sus vidas, creció y se desarrolló dentro del seno de una familia acomodada, pues Miguel les procuraba un muy buen pasar, que para la década del 50’ era un privilegio, sin embargo ninguno olvidó sus orígenes ni perdieron el rumbo. Alcira, pese a su nivel de vida, siempre estuvo cerca de sus hermanos conservando esa generosidad innata por la que se caracterizaba.

La vida comenzaba a devolverle más felicidad, Julián a poco de graduarse en la licenciatura en recursos humanos, anuncia su casamiento con Amelia, una jovencita sencilla, común y de familia humilde; momentos en que también, recién llegado de San Nicolás de los Arroyos, ciudad de la provincia de Buenos Aires, Miguel le trae noticias de Aída, para Alcira ya no había más motivos para completar su felicidad!

El encuentro con su hija no cumplió todas sus expectativas, en un primer momento, pero tampoco sufrió grandes decepciones, Alcira intuyó que su hija le ofrecería argumentos diferentes acerca del distanciamiento, pero cada una escucho a la otra con atención y ambas arribaron a la misma conclusión: Celestino las había traicionado llevándose la verdad a la tumba.

Miguel había comprado para Julián la casa lindera y mandó a hacer las reformas necesarias, ese sería su regalo de casamiento, era una casa no muy grande con un estar cómodo y salón comedor, dos dormitorios, una amplia cocina, un pequeño jardín por delante y un patio por detrás de la propiedad.

La vida la había premiado con dos hermosas nietas Sabrina y Aylin, al menos así lo consideraba ella, puesto que Julián no era su hijo sino de su hermana, no obstante tenía otros, los hijos de Aída, a los que veía cuando visitaba a su hija en San Nicolás de los Arroyos. A causa de una larga enfermedad Miguel deja este mundo y Alcira decidió dejar esa casa que le resultaba grande y mudarse a un departamento más chico, comenzando de ese modo a disfrutar su obligada independencia, dedicando su tiempo a su propia persona, a sus hermanos y a su postergada hija.

En uno de sus viajes a San Nicolás, Alcira llevó una serie de papeles que su abogado le había dado para arreglar asuntos de sucesión, por el deseo de vender su actual departamento, de ese modo compraría otro mucho mas grande , pues había accedido a vivir con Sabrina y Ariel su marido, sin embargo Aída renunció a todos sus derechos sucesorios, pensando que lo justo era dejarle su parte a Julián ya que él había vivido siempre a su lado….
La vida le siguió premiando, su casa se llenaba de alegría con la llegada de Denisse, la primer hija de Sabrina y sin dudar en colaborar con los cuidados de la niña, pese a sus ochenta y tres años muy buen puestos, gracias a la generosidad de la naturaleza, pues parecía veinte años más joven.

Se sentía enteramente feliz, si hubiera hecho un balance seguramente sus saldos resultarían positivos, su vida fue intensa y nutrida con muchas variantes, siempre estuvo muy cerca de todos los que amó y de los que sigue amando, junto a sus padres, hermanos, hijos, sobrinos, nietos y bisnietos; vio partir a sus padres y a cada uno de sus hermanos, aún cuando ella era una de las mayores de los diez que eran en total….
Sin embargo el destino le jugaba una mala pasada, un accidente cerebro vascular la dejó hemipléjica y en un estado de total indefensión. Esta situación descolocó a toda la familia obligando a Sabrina a devolverla a casa de su padre en donde permaneció a disgusto de Amelia.

La noticia angustió severamente a Leticia, hija de su hermana menor, quien a partir de ese lamentable momento la visitaba, al menos, una vez a la semana, siempre llegaba acompañada de quien quisiera ir a verla, ella misma se encargaba de recoger a cada uno en su auto, convencida que cada vez le obsequiaba mucho amor multiplicado. Sin embargo no caía en la cuenta que sus visitas con tanta gente molestaba, no exactamente a Alcira, quien se alegraba de verlos y se emocionaba hasta lagrimear, sino al entorno, hasta que un día Sabrina se lo dijo abiertamente, pero fue Julián quien informó a Leticia que su hija había vendido la casa que había comprado con Alcira, oportunidad en que compró otra mucho más grande, lujosa y sólo para ellos; le comentó también, que en breve sería internada en un asilo de ancianos, porque la familia consideraba que sería lo mejor para todos. A partir de ese día Julián y Leticia jamás se volvieron a ver….

martes, 25 de septiembre de 2012

Fantasmas en la oscuridad.


Alcides, con actitud de rezongo, cerró su laptop y la guardó cuidadosamente en la mesita de luz de su cuarto, tras la orden de la enfermera a cargo del turno de la noche, murmurándole que era uno de los internos privilegiados en la casa de reposo de ancianos.

Durante sus últimos quince años anteriores a su retiro jubilatorio, se había desempeñado como asistente personal de Jonás Santamarina, un famoso y reconocido director cinematográfico contemporáneo, a quien admiraba con una buena dosis de envidia por su talento, sus éxitos, su gran creatividad y por sobre todas las cosas, por la gran fortuna que el joven director supo amasar en tan pocos años.

Alcides fue la sombra de Jonás, fueron quince años de convivencia permanente, desde que se despertaban hasta que se dormían, le conocía profundamente, sus gustos sobre comidas, bebidas, literatura, música; conocía cada uno de sus pensamientos. Jonás era único hijo de una familia de clase media acomodada, casado con Juliana, hermosa mujer como pocas, hacían un bella pareja, tuvieron un hijo, Francisco un hermoso retoño de 3 años al cual Alcides muchas de sus tardes ha tenido que cuidar.

En cambio Alcides provenía de una familia humilde, era el menor de ocho hermanos, su madre dedicó su vida a la crianza de sus hijos en la precaria vivienda que alquilaban en el barrio porteño de Barracas y su padre trabajaba en el puerto por un magro salario y pese a ello era afecto a la bebida, vicio que heredó de su padre, sin embargo nunca tuvo una pareja estable, estaba condenado a la soledad y esa condición lo había resentido mucho.

Jonás siempre le concedió a su viejo empleado todas las libertades, pues éste entraba y salía de la casa a gusto, hasta incluso podía usar algunos de sus automóviles, pues volver a altas horas de la noche del microcentro a La Horqueta era casi imposible.
En muchas oportunidades, el viejo, solía salir de putas y enmascarado con la personalidad de su amo, conquistaba y seducía a cuanta señorita de la noche se le cruzara prometiéndoles algún rol en alguna película. Había conquistado mucha gente de esa manera, hombres y mujeres caían en su trampa como moscas en la miel, pero hábilmente tomaba distancia cuando se sentía acorralado.

Como el sexo pago le estaba destrozando el presupuesto y su grado de locura iba in-crescendo día a día, no escatimó esfuerzos en desplegar todas sus armas con otro tipo de mujeres, tal vez ávidas de afecto o reconocimiento, el viejo tenía olfato para elegir a sus víctimas.

Su vida comenzaba a desbarrancarse cuando una de sus mujeres engañadas se presentó en el estudio cinematográfico, preguntando por el director para reclamarle por un prometido papel que interpretaría en una de sus películas, Jonás no dudó en atenderla, pero la muchacha insistía en hablar con el director, intentó tranquilizarla y adivinando de qué se trataba, le explicó que él era el director y que le pedía disculpas por haber sido engañada en su nombre.

Al regresar a su casa, Jonás no dudó un solo minuto en despedir a ese viejo loco en quien había confiado en tantos años y sabiendo que el pobre hombre no tendría donde colocar sus huesos se ocupó de buscar un geriátrico para su retiro, aunque bien pensó que debería ser internado en un hospital psiquiátrico.

Para Alcides ya no había diferencia entre aquella vida y ésta que comenzaba, todo le daba igual, pasaba todas las horas del día conectado a Internet husmeando por las redes sociales, provocando escándalos en algunos sitios interactivos y en nombre de Santamarina continuaba buscando víctimas virtuales.



sábado, 15 de septiembre de 2012

Contrato vencido



Despertó en la mañana y se encontró en un ámbito completamente diferente, miró hacia su alrededor muy detenidamente y nada encontraba familiar, ¡dónde estaría? María del Carmen no podía recobrar la conciencia, había mucha confusión en su cabeza, todo le daba vueltas, estaba muy aturdida, intentó moverse pero su cuerpo no le respondía del todo.Una figura femenina, vestida con pantalón y casaca celeste se acercó hasta su cama, le tomó la mano, tocó su frente y le dijo que era la Dra. Ugarte quien la había recibido en este sanatorio la noche anterior, internada por sus sobrinos. María del Carmen se encontraba en terapia intensiva donde ya le habían practicado un lavaje de estómago y la estaban rehabilitando, aparentemente por un intento de suicidio que confirma a la sobredosis de pastillas para dormir que había ingerido.....

Para ocupar el cargo de secretaria ejecutiva de la presidencia, Roberto el presidente de la compañía entrevistaba a las postulantes ternadas, ya debidamente filtradas por el gerente de recursos humanos. María del Carmen rogaba ser la última entrevistada, sin embargo fue la primera y Roberto supo desde ese momento que sería ella quien ocuparía el cargo de secretaria privada.
La alta eficiencia, la pasión que volcaba en sus labores, la cantidad de idiomas que dominaba, sumados a la facilidad innata que poseía para relacionarse con las personas, la formación y la experiencia hicieron de ella una valiosa artista en el campo de las relaciones empresariales internacionales, su gran estilo, su cultura e inteligencia fueron las condiciones que la condujeran al éxito.

Una mañana otoñal Roberto se aproximó al despacho de María del Carmen y le pidió que hiciera dos reservas de pasajes y hotel destino Riyadh, Arabia Saudita, ella pensó que iría con el gerente general de la compañía, pero él le dijo que ella sería quien lo acompañaría, pues nadie la podía igualar en cuanto a interpretación, no sólo respecto a los idiomas, sino que también en lo referente a preferencias, gustos y costumbres.

El avión había aterrizado en el aeropuerto internacional Rey Khalid; ya en el salón de migraciones  María del Carmen se atrevió a dirigirle la palabra a un funcionario, pues Roberto sólo hablaba castellano y al advertir que este hombre la ignoraba por su condición femenina, ella insistió en retomar el diálogo con aquel funcionario árabe, siempre mediante el idioma inglés, el resultado  fue el maltrato verbal propinado por ese sujeto y en su idioma. 
Luego de asimilar las costumbres de Oriente Medio, María se limitó a murmurar al oído de Roberto lo que debía decir y él repetía  lo que captaba. Aún cuando explicaron que era la única intérprete, milagrosamente se salvó de quedar detenida. Allí mismo pasaron por la rentadora de autos, recogieron el vehículo alquilado para esos días y marcharon rumbo al hotel Al Faisaliah donde tenían sus reservas.

Tal vez lo exótico del escenario y en el misticismo la cultura medio-oriental contribuyeron a un acercamiento personal entre ambos, que sin dudas disfrutaban. Luego de cenar en el hotel, pasaron a un salón contiguo apto bailar y beber lo que desearan. Estaban muy motivados y no resistieron la tentación de bailar abrazados al compás de "Preludio a un beso" y el roce de sus cuerpos los llevó a besarse intensamente.

Esa noche hicieron el amor sin restricciones, se regalaron lo mejor de cada uno, besos, caricias y un sexo maravilloso que los condujo al éxtasis sin miedos ni prejuicios.
Roberto, ya con cuarenta años, tenía esposa y dos hijos en avanzada adolescencia, en cambio María del Carmen era soltera, con sus escasos veinticinco años no había pensado en casarse,estaba bien así, mucho de lo que ganaba trabajando lo gastaba en sus dos sobrinos a los que amaba profundamente.

La reunión tuvo lugar en los salones del mismo hotel, donde allí mismo celebraron el convenio entre ambas empresas. Al día siguiente tomaron el vuelo de la compañía francesa que los regresaría a Buenos Aires.
Por más de un año fueron amantes y esa situación se tornaba insostenible para ambos,Roberto deseaba tenerla a tiempo completo, pero había que tomar decisiones. Se divorció pacíficamente, dándole a su ex esposa una buena indemnización, la propiedad en donde vivían y también le dejó su auto.

María del Carmen ya casada legalmente con Roberto dejó previamente su trabajo para cumplir otras funciones como esposa de tan alto empresario. Bangladesh, Kuala Lumpur, Hyderabad, Tokio eran sus destinos preferidos, adoraba la cultura oriental y cada año visitaba una ciudad diferente. María y Roberto no tuvieron hijos pero pasaron quince años juntos muy felices en apariencia, pues jamás sospechó que su marido hacía dos años tenía una joven amante menor que los hijos de su primer matrimonio.

El comunicado de la noticia la perturbó casi al borde de la locura, el escándalo trascendió a los medios de comunicación cuando María le niega el divorcio. Roberto la obliga a dejar la casa y sólo le permite llevarse su auto y su vestuario. La fortuna de Roberto era básicamente intocable, pues todos sus bienes estaban a nombre de terceros o pertenecían a sociedades anónimas constituidas para tal fin, nada pudo hacer la justicia al respecto.

En un estado lamentable llegó a casa de sus sobrinos, donde encontró contención y algo de calma, la acompañaron a uno de los dormitorios y la ayudaron a recostarse, cuando estuvo en soledad, obligada por sus impulsos, abrió su cartera y tomó la cajita de pastillas para dormir e ingirió una buena cantidad.



miércoles, 22 de agosto de 2012

El escorpión.



Laura, poseída por una extraña sensación de triunfo, se sentía flotar en el aire, estaba totalmente enajenada! Había cerrado un contrato con una multinacional, para manejarle toda la publicidad del siguiente año.

Deja las oficinas de Puerto Madero y se dirige al estacionamiento a retirar su auto, ya dentro de su cabriolet, toma por la Av. Moreau de Justo camino hacia el puerto, que luego la llevaría a su propia oficina en zona norte.

Le encantaba ir por ese camino, pues conducir por la avenida con el río a su lado la distendía, disfrutaba mucho eso, la hacía sentirse libre....En un punto de la Av. Costanera, un semáforo le obliga a detener su marcha, como es su costumbre, mira a su alrededor y a su lado se había detenido un bello auto importado color gris plata, conducido por un hombre de unos cincuenta y pico, quien al verla, tan bella, le dedica una sonrisa, a la cual Laura responde gentilmente.

Esa mañana, Laura estaba en su estudio, repasando los diseños de unos trabajos que tenia para entregar próximamente, cuando la secretaria irrumpe informándola que en la recepción había un señor que preguntó por ella, que no tenía cita previa, pero deseaba ser atendido únicamente por la Sra. Laura Green.

Tanta impetuosidad y arrojo por parte del hombre, despertó en ella cierta curiosidad, que accedió a atenderle. Ve entrar a un hombre maduro, quizá un par de años más que ella, no muchos más, muy elegante, no muy alto, cabello oscuro. En el aire se confunden sus perfumes, se presenta como Julián Sánchez Delgado, Laura le tiende la mano, se funden en fuerte apretón, luego él se la besa....Mientras tanto Julián explica a Laura su proyecto, ella contemplaba confundida la imagen de ese hombre, lo conocía ...., dónde lo había visto?
Habían transcurrido algunos meses, Laura y Julián seguían discutiendo las ideas de aquel proyecto, cambiando dibujos, colores y hasta conceptos, tanto tiempo habían dedicado a ese trabajo que entre ellos había nacido una gran amistad, comenzaron a compartir otras cosas. Con el tiempo esa amistad se fue transformando en algo más profundo y aquella noche luego de una excelente velada, deciden colocar el broche de oro en casa de ella, flotaban, explotaban, disfrutaban y saboreaban cada momento que estaban juntos. Julián se había convertido en el mejor de los amantes, Laura luego de su viudez jamás había sido amada de semejante manera, al punto que comenzaron a surgir proyectos en común, que ya estaban tomando cierta forma.
Ella tenía en vista una casa con parque, como él quería, cómoda, amplia, con detalles de buen gusto. Cada vez que se daba la oportunidad Julián le sugería que se despojara de algunos bienes que ella poseía en propiedades y valores en bonos y divisas para reinvertirlos en los negocios de él, de ese modo quedaría sellado por siempre el gran amor. No conforme del todo, Laura dilata su enlace con Julián y embargada por un sentimiento de desconfianza que comienza a apoderarse de ella, comienza a investigarlo en profundidad.
Pudo recordar que este hombre, era aquél que una vez la saludó en el semáforo de la Av. Costanera, cuando volvía de cerrar con la petrolera, que se trataba de un pobre pelagatos que no tenía donde caerse muerto, el apartamento que decía ser de su propiedad lo alquilaba y sus escasos ingresos se le diluían en una buena parte en la cuota del auto que tenía para impresionar y hacer rostro con las mujeres que levantaba a diestra y a siniestra. No lo podía creer, no salía de su asombro, pese a que sus sospechas le rondaban en la cabeza desde hacía un buen tiempo, ahora tenía todo documentado y en sus manos, sin poder dar crédito a lo que veía.

Mientras leía aturdida la información de su “amante”, recibía en su móvil, la llamada de su mejor amigo: querida Laura tengo que hablarte sobre Julián Sánchez Delgado......





lunes, 6 de febrero de 2012

Pasión egipcia III



Casi finalizaba la primavera en Buenos Aires, una primavera un tanto revoltosa y empolvada por las cenizas del volcán chileno Peyehue que caprichosamente se esparcían  dejando una delgada capa blanca sobre toda la ciudad. Se acercaban las fiestas navideñas y la desesperación de Fiorella crecía día a día  por no tener noticias de Nadir, no obstante no se daba por vencida, pues encabezó campañas referidas a los derechos de la mujer occidental respecto al mundo medio oriental, evidentemente sin resultados positivos para ella, puesto que la mujer, no sólo la perteneciente a medio oriente que,  de acuerdo a las costumbres, son subordinadas del hombre negándoles la posibilidad de decidir por sí mismas y que a pesar de algunas influencias occidentales son muy difíciles de erradicar, sino que el alcance llega, en cierto modo, a la mujer occidental; se juró a si misma luchar  incansablemente, hasta  que la echen a puntapiés de la embajada,   la pronta recuperación de su hijo era su mayor anhelo,  como también  continuar  trabajando sin pausa para poder criar a su hija, que para ello retomó  la danza sin dudarlo ni un momento, porque sabía que era lo mejor que hacía.  Volvió a ser la Princesa Farida….

Desde su regreso de Egipto, Lizette tampoco bajó los brazos en su intento de ayudar a su sobrina, pese a que no era el momento mas oportuno, estaba pasando por una situación difícil, su artrosis metatarsiana le estaba jugando una muy mala pasada, tuvo que someterse a severos tratamientos de kinesiología  para calmar sus dolores y no perder su calidad de vida. Fueron muchos años dedicados a la danza  y mucho castigo para sus ”pies de bailarina”, que debieron soportar los golpes contra superficies duras o aquellas graciosas caminatas o poses en punta, cuando en sus comienzos  hacía  danza clásica, para luego dedicarse a la disciplina del baile español. Había sido muy famosa en lo suyo, deslumbraba a su público con sus capacidades e inclusive sorteaba con elegancia los inconvenientes de la escena. En una oportunidad, debía presentar un espectáculo en un afamado teatro de Buenos Aires, era pleno verano, en algunos temas fue acompañada por su ballet y  otros los ejecutó como solista, cuando le llegó el momento de ponerle el cuerpo a ” Entre dos aguas” interpretando al celebérrimo músico  Paco de Lucía, sus pies desbordaban de sus zapatos estaban hinchados por donde se los mire, sin embargo con una maestría sin igual encoje una pierna y a modo de palmada en la cara externa de su calzado logra despegar el botón del ojal, repitiendo la operación con el otro pie y al ritmo de la música se los quita, pudiendo continuar totalmente descalza, sin que nadie se percatara de su dolencia.

Promediando el verano porteño,  aún no había resultados positivos vía consulado, en esos momentos era imposible viajar a Egipto, la situación político-social no era para nada auspiciosa, tanto en El Cairo como en ciudades aledañas se vivían enfrentamientos de activistas con las fuerzas de seguridad, a consecuencia de las Fuerzas Armadas que gobierna el país. No era momento para asomar las narices en el polvorín, pero sí era el momento de calmar la angustia de Fiorella, pues no podía dejar de pensar que su hijo estaba allá en medio de un terrible caos. Con la ayuda material de Laura y Rodolfo, Liz adquirió un local en el corazón de Palermo Soho  apto para restaurante, movilizada por la situación de su sobrina y además, le serviría a ella misma para canalizar todas sus energías;  Laura se encargó de la decoración, la entrada era un gran mural rojo fuego con arcadas de estilo, cortado al medio por una gran guarda de mayólicas simulando flores, en tonos azules y grises. Contaba con una recepción en la cual estaban dispuestos, de manera asimétrica, sillones puff  con mesas bajitas y en uno de sus laterales un bar con butacas altas. En el salón principal, estaban dispuestas dos hileras de mesas cuadradas, apoyadas sobre los laterales,  dejando de esa manera el espacio suficiente para el despliegue de la danza y en el fondo estaba implantado el escenario, también con arcadas y cortinas donde se imponían los fulgurantes rojos y dorados. Liz hizo colocar una marquesina que rezaba فريدة قصر  -  انعكاس لثقافة الشرق الأوسط  (El Palacio de Farida – Reflejo de la cultura medio oriental).

La inauguración fue todo un éxito, de martes a sábados el restaurante funcionaba con una muy elevada concurrencia, la casa se especializaba en gastronomía egipcia, en la que Tabbouleh (ensalada de perejil y sémola de trigo de sabor ácido), Kobeiba (carne, pescado y nueces) ,  Shish Kebab (brochette de carne de cordero), Gambari  (gambas gigantes con salsa de ajo de Alejandría), entre otros, eran la vedette y la delicia de los comensales  . Federico Ramìrez Guirado, se había convertido en un cliente frecuente del lugar, no sólo para saborear las exquisiteces que ofrecía la cocina medio oriental, sino para deleitarse con el arte de la princesa y su ballet.  Cada viernes cerraba su negocio de diseños de interiores y el joven arquitecto marchaba hacia su piso remozado a su gusto dentro de una ambientación que resaltaba el minimalismo, tomaba su baño de rutina, se vestía con ropa informal y se dirigía al Palacio a terminar su jornada. Uno de esos viernes, fascinado por la belleza y los encantos de Fior, dando rienda suelta a sus impulsos, le envió a su camarín  un arreglo de tulipanes y orquídeas,  actitud que ella le agradeció con suma humildad.

Parecía que su destino quería tomar otro rumbo, Federico ya se había cruzado en su camino, pese a  sus constantes argumentos respecto a su cometido, pues nada ni nadie la apartaría de su senda. Él le brindó todo su apoyo, recurrió a todos sus contactos para poder recuperar a Nadir cuanto antes; se convirtieron en aliados trabajando a brazo partido en la causa.  La cercanía que había entre ambos crecía notablemente y en él había nacido un sentimiento imposible de disimular, su dulzura, su belleza, su interior tan cálido y transparente, el perfume de su piel, la profundidad de su mirada, fueron los responsables de su  intenso amor, llevándolo al punto más elevado de la fascinación y  que lo convirtiera en el más fiel seguidor. Sin embargo Fior, sentía cierta atracción, pero no la invadía el mismo sentimiento profundo, su cabeza estaba ocupada con un objetivo que no le permitía ver mas allá, aunque ello no quitara que compartieran momentos juntos y que tal  vez, inconscientemente alimentara esa pasión; ya el destino había repartido las cartas y era el momento de iniciar la partida….

El sábado era el día de mayor labor, los turnos de comida y los espectáculos se duplicaban pues la demanda del público había crecido rápidamente y no se podía pensar en abrir otro local, como ya se lo habían sugerido, las prioridades eran otras y las energías debían estar concentradas en esas otras cosas. En Egipto continuaba el caos, desde que las Fuerzas tomaron el poder  el fuego late por las calles y esta situación colocaba a Fior en un estado de intranquilidad y angustia difícil de sobrellevar…..  Deniz y Shamil abarcaron la mayor parte del espectáculo, el dúo  supo atrapar a los espectadores con la magia del folclore egipcio, mientras que Charis y Maisha deslumbraron moviendo pechos y caderas acompañando cada golpe que marcaba el derbakista. La noche fue intensa, de mucha labor, pero las satisfacciones superaban al cansancio, ellas poseían una gran vocación de servicio y la buena calidad era lo mejor que debían ofrecer a sus clientes. El reloj señalaba las tres de la mañana, todo el personal se había retirado, ya estaba todo el salón impecable para recibir la siguiente velada, Liz se acababa de marchar con su actual novio, sólo quedaban Fior y Federico, situados en el escenario echando, desde allí, un vistazo general y ver que todo estuviera en orden. La media luz y la tenue música de fondo que emanaba de la consola invitó a Federico a aproximar su cuerpo al de su princesa, apenas apoyo sus labios en la comisura de los de ella, sus manos acariciaron sus pechos ansiosos, la respuesta de Fior fue impensada y se fundieron en un  beso apasionadamente salvaje, muy suavemente le bajó los breteles del vestido, junto con el vestido deslizó su prenda interior dejándola completamente desnuda, ella le ayudó a quitarse su ropa para fundirse en un solo ser. De pronto se escucha el sonido del desplazamiento de una silla, seguido de aplausos y una voz que murmura “ ¡Excelente espectáculo!”, horrorizados y a la vez avergonzados, cubrieron sus cuerpos como pudieron, Federico encendió las luces y Fior pudo ver el rostro de Amir….






jueves, 27 de octubre de 2011

La maldiciòn (un cuento prestado)

Traje a esta casa un cuento, que con el permiso de su autora, en cuya esencia se conjugan elementos propios de las conductas de la raza humana....


La maldición: un cuento con pretensiones dolinescas

Aprovechando la veda y unos desastres que hice con mi computadora (nada que horas de reinstalación y de rebuscar entre copias de seguridad no puedan arreglar) , un cuento...


La maldición
Ariel se hallaba bajo una maldición, una maldición que había caído sobre él luego de que ayudó a un desconocido. Desde entonces, la sombra de la muerte lo seguía a todos lados —invisible para los demás— como su inseparable compañera.
El precio de una buena acción, se decía a sí mismo para consolarse, olvidando la buena suma de dinero recibida a cambio de su participación en el asunto.
Su única esperanza era que una joven doncella lo perdonara, o al menos así lo creía él. Y en consecuencia, se pasaba las horas y los días persiguiendo jovencitas a las que intentaba contar su historia y pedirles su perdón.
Sin embargo mientras iniciaba su discurso no se privaba de manosearlas descaradamente, lo que producía como resultado que éstas lo escupieran, patearan, y/o abofetearan. Si además andaba cerca un novio, padre o hermano, lo surtían.
Ariel se enorgullecía de haber sido abofeteado por las muchachas más lindas, pero se quejaba amargamente por su incomprensión. El tiempo transcurría y el plazo se acortaba. La desesperación lo llevó a escenas de patetismo lamentable.
Todo era inútil: ni sus ruegos, ni sus amenazas, ni sus intentos de soborno conmovían a señoritas que no creían en maldiciones, pero sí en locos y en pervertidos, por lo que Ariel pasó largas temporadas en comisarías, juzgados y manicomios...
Los pocos amigos que tenía lo abandonaron, situación que lo apenó un poco, pues necesitaba alguien que le pagara la fianza, pero no más que eso. Nunca le había interesado la compañía masculina, aunque la fatalidad insistía en proveerlo de ésta en abundancia.
En uno de sus escasos períodos de libertad, estaba paseándose por las calles de su barrio con aspecto lamentable, sufriendo las agresiones de los niños, que corrían apuestas para ver quién descalabraba de un piedrazo al “loco”.
Ahora bastaba su sola presencia para que las jovencitas emprendieran la huida. Tan lamentable era su condición que los novios furiosos lo golpeaban, pero menos...
Aterrado como estaba sólo pensaba en la cercanía de la muerte y en el fin del plazo: debía hallar el perdón cuanto antes o moriría. A pesar de sus repetidos fracasos, no perdía la esperanza.
Y llegó el último día de aquel fatídico plazo. Una vez más persiguió a cada joven hermosa que halló en su camino, una vez más ellas huyeron. Una vez más aparecieron los correspondientes vengadores ,con aire de propietarios, para fajarlo.
Pero cuando todo parecía perdido ocurrió el esperado milagro: una joven — la más hermosa que hubiera visto jamás— lo escuchó sin interrumpirlo, le sonrió con un aire de tristeza, y le dijo:
— No necesitas pedir mi perdón, porque ya lo tienes.
La sombra de la muerte se estremeció , como si se avergonzara de su derrota y se retiró.
Tiempo después se supo que el “loco” había muerto. Al parecer ocurrió mientras dormía.
— Pasó de un sueño a otro — Dijeron algunos.
— Al fin descansa, pobre desgraciado — Dijeron otros.
¿Existió milagro después de todo? ¿o fue todo lo sucedido producto de la fantasía de un loco? En una época tan mezquina como la nuestra, el conformismo ha invadido incluso el campo de lo maravilloso, del milagro. No faltan los que piden la categoría de milagro para el sol, la luna, el llanto de un niño... Nadie se atreve a pedir un milagro real.
Creer que la belleza sea capaz del único milagro que vale la pena pedir, parece una demasía para aquellos que intentan convencernos de que una moneda de plomo si se mira bien y desde el ángulo adecuado, es igual que una de oro, y hasta más bonita. Que nos presentan a la mediocridad como una virtud superior a cualquier talento ,y a la resignación como un valor digno de ser defendido. Ya se sabe, es signo de madurez.
Y yo, que no estoy exenta de los defectos de esta época, quizá haya hecho uso del mismo engaño para hacer creer al paciente lector de que valía la penar llegar hasta el final, hasta estas líneas..
Muchìsimas gracias Iris 


domingo, 8 de mayo de 2011

Pasión egipcia (Parte II) El enojo de Ra.

Ignoraba si afuera hacía calor o frío, si era de noche o de día, la confusión y el terror comenzó a apoderarse de Fior nuevamente. Se levantó de un incómodo camastro, donde  aparentemente se había quedado dormida o tal vez la hubieran dormido.  Miró a su alrededor  y sólo pudo ver cuatro grises y frías paredes con una puerta de hierro y una mirilla con rejas, el olor a suciedad vieja y a humedad le revolvieron las vísceras. Presa del pánico, pero con mucho sigilo se acercó a la puerta que evidentemente estaba cerrada por fuera, inútilmente trató abrirla , forcejeó una docena de veces, la desesperación crecía en cada intento, entonces comenzó a invadirla una tremenda sensación de desprotección, corriendo por su cuerpo una oleada de calor que terminó por anudarle la garganta, con su  voz quebrada en un fluído inglés gritó reclamando que la quitaran de allí. Nadie acudió en su ayuda, gritó por más de una hora sin lograr que nadie la escuchara , entregada y con un llanto sin consuelo se sentó en el sucio camastro, cayó en la cuenta que tampoco tenía ninguna de sus pertenencias, ni su equipaje ni su mochila estaban allí, hasta su móvil inteligente le había desaparecido, a quien llamar?, a quien acudir en ayuda?

Por qué estaba allí, qué demonios había hecho para acabar  como una rata en una prisión egipcia?, le preguntaba a Dios a cada momento y se lo preguntaba a sí misma. Hasta dónde Amir tendría que ver con esto? Quería tranquilizarse pero no podía, la hinchazón de sus ojos provocada por tanto llanto, era tan grande que parecía como si le hubieran asestado sendas trompadas. Nuevamente  se levantó de esa pringosa cama y comenzó gritar en todos los idiomas que conocía, reclamaba sus derechos, justicia, pidió contactase con la embajada, cómo podrían escucharla a través de esas gruesas paredes! Nuevamente retrocedió e intentó una vez más llamarse a la calma para poder pensar con claridad y encontrar una explicación a la situación que estaba viviendo, por momentos pensó que estaría dormida y que esto no sería otra cosa más que una terrible pesadilla; pero de pronto escuchó el ruido de la cerradura, alguien estaba abriendo la puerta, un policía de la guardia entró al mugriento cuarto y empujándola hacia  la cama le ordenó callarse, con pésimos modales le dijo que había mucho  trabajo, los hijos Mubarak  habían sido detenidos y llevados allí, como era de sospechar, la atención estaba centrada en ellos, esa prisión no podía alojar presos políticos, no contaba con la infraestructura suficiente por lo que seguramente serían trasladados a un lugar mas decente, el guardia con una sonrisa maligna, le murmuró  que ya se “ocuparían” de ella y se retiró golpeando muy fuerte la puerta .

Una vez más se propuso recuperar la calma, puso su mente en blanco e intentó recomponer las escenas desde que arribó al aeropuerto internacional de El Cairo. Luego de salir de la aeronave caminó por la manga que la condujo hasta migraciones, recordó que el empleado dejó de atenderla para hacer un llamado telefónico, sólo le pareció un signo de mala educación, sin embargo, cuando  se dirigió  a retirar su equipaje fue abordada por cuatro efectivos policiales, confundida los miró y en su inglés les dijo que tenía su pasaporte en orden y sus reservaciones en el hotel El Gezirah. Sin prestar oídos a lo que Fior argumentaba, la arrastraron hasta una camioneta policial que esperaba  fuera del aeropuerto cuyo destino sería Abu Zabal, una cárcel situada al noroeste de El Cairo, pero en camino, pudo escuchar que los policías recibieron un orden contraria y deberían trasladarla a la cárcel de Torah, situada en el punto opuesto, en el sur de El Cairo. Frente a su impotencia les gritó  reclamando que la dejaran en libertad,  había un error,  estaban cometiendo un delito, privándola de su libertad, sólo escucho que uno de los efectivos le dijo que la habían apresado porque la información que tenía el gobierno coincidía con su identidad, una delincuente sudamericana de muy alta peligrosidad vinculada con el terrorismo y acto seguido le asestó una terrible bofetada que le causara un desmayo.

Era evidente que Amir tenía que ver con todo esto,  “Amir, mi amor no te alcanzó con mi vida…, no lo puedo creer, no lo puedo creer…..Cómo pudiste olvidar tanto amor, tantas vivencias maravillosas, por qué tanto odio?....,nuestras vidas,....nuestros hijos...Ay amor!!!!”   Cuánto le había ayudado a abrir su estudio de danzas en Buenos Aires!!!, Habían pasado casi siete años desde que Amir llegó a Argentina, fueron años muy felices sólo se casaron por civil dejando ambos de lado sus costumbres religiosas, que nada tenían que ver con sus sentimientos. Trabajaron muchísimo en el campo de la danza, a Amir no le costó ganarse un espacio de privilegio  en el ambiente, pues era muy conocido y reconocido como uno de los mejores entrenadores de la bellydance, su ballet fue el eje de muchos escenarios internacionales, dentro de la danza árabe y el folklore egipcio .  Con la llegada de Nadir su primer hijo varón, Fior, en su afán de consagrar parte de su tiempo a su familia, decidió  retirarse parcialmente de la danza, sólo colaboraba en los montajes, pero ya no quería entrenar, quería disfrutar lo que la vida le había regalado. Amir, en ese aspecto, había sido complaciente con ella y estaba muy feliz con su hijo, pero la felicidad se completaría dos años más tarde con la llegada de Amina.

Fior ex Farida, era inigualable en la danza,  la más destacada en su tierra, también paseó su arte por muchos escenarios del mundo, los críticos la consideraban una virtuosa en Raks al shark, pero sus obligaciones de esposa y madre la llevaron a tomar la decisión de abandonar totalmente la actividad para dedicarse a tiempo completo a su familia, hecho que Amir había aprobado y tal vez sugerido. Dedicó su tiempo en enseñarles muchas cosas, Nadir había dejado de ser bebé y Amina ya caminaba y también comenzaba a dar sus primeros pasitos de baile, motivada por su mamá, pues interiormente deseaba que fuera su continuadora. Era casi una tradición para toda la familia asistir al teatro, para deleitarse con cada una de las presentaciones que preparaba  el gran bailarín. Habían regresado  del estreno  de la obra “El secreto del  Faraón”, los niños ya estaban dormidos y ellos recién se acostaban, las presentaciones fatigan mucho, pero Fior, daba vueltas en la cama, no podía conciliar el sueño, quería despejar una duda respecto a la alta rotación que tenía con sus primeras bailarinas, él dijo que algunas se adaptaban mejor que otras a las interpretaciones y la invitó a dormir sin darle una respuesta convincente.

Las técnicas de la bailarina Farrah no la convencían para nada, ese asunto tenía que discutirlo urgente con su marido, no podía dejar pasar más tiempo, el éxito de una obra depende de la buena destreza de los bailarines y  una primera bailarina debe tener la ductilidad de un acróbata, transmitir lo que está sintiendo, el cuerpo debe expresarse claramente y sin rigidez. Mientras sus hijos se encontraban en la escuela, Fior  se dirigió  hacia el estudio de Amir, quería resolver ese tema lo antes posible, quería otra primera bailarina para el próximo estreno  y si su marido lo consideraba necesario, estaba dispuesta a ayudarlo en el perfeccionamiento para los roles centrales, dentro de ese horario. Llegó al estudio, y a paso acelerado cruzó todo el salón de ensayo directamente hacia la oficina de su marido, al abrir la puerta se encontró  con Amir y  Farrah desnudos sobre un sillón, enajenados, inmersos en una pasión descontrolada, sintió que el mundo se le derrumbaba en un segundo,  ya no quiso ver más nada, de hecho no podía ver,  toda esa escena era como si se hubiera teñido de negro.  Corrió hasta  la calle muy  confundida, adónde iría ahora, no quería preocupar con esto a su madre, decididamente partió hacia la casa de la tía Liz.

Fior no cesaba de llorar, la tremenda congoja de su sobrina destrozaba el corazón a Liz, sin embargo, luego de muchas horas  intentando calmarla, reflexionaron mucho sobre lo que este triste episodio significaría para ella, pero que indudablemente formaba parte del juego por una simple razón cultural y que en sus fueros internos  seguramente sabría que alguna vez sucedería .  Ella lo entendía, pero era evidente que no pudo soportarlo por la misma razón y consideraba injusto haber tenido que pasar por esa experiencia, aún cuando Amir sabía de su sensibilidad. De pronto el diálogo fue  interrumpido por el teléfono de Fior, era su madre, quien sin entender nada le dijo que Amir se apersonó en su casa dejándole sólo a Amina y sin ningún tipo de explicaciones se marchó. En el auto de Liz partieron hasta la casa de su madre, más confundida aún, mientras que en la cabeza de su tía daba vueltas el pensamiento que se avecinaban vientos de tormenta. Recogieron a Amina y partieron hacia su casa, nadie estaba allí ni Amir ni Nadir, ni siquiera sus ropas, a esas alturas el terror las estaba devorando. Fior conocía  muy bien a Amir y sabía mucho acerca de sus reacciones, le dijo a su tía que creía que se había llevado a su hijo y  estarían camino a El Cairo. Fior tenía toda su documentación en  orden y no dudó un segundo en ir en búsqueda de su hijo secuestrado por su padre.

Volvió a la realidad, cuando el guardia le trajo la comida, en un deteriorado plato de lata algo que olía horrible, parecía una montaña de porotos negros pegoteados, ni los animales tendrían paladar para deglutir eso que a la vista se veía asqueroso, prefería morir de hambre antes de comerlo, sin embargo quería ingerir algo, tenía miedo de debilitarse y no tener las fuerzas suficientes para emprender, lo que a partir de ese momento sería  su lucha,  comenzó a buscar en su campera, algún dulce o alguna barrita de cereal, aunque no tenía apetito,  al tanteo tocó algo duro, se sorprendió al  ver que era su otro móvil , sólo le habían secuestrado el “inteligente”, no se habían percatado que tenía otro común. Sintió que recuperaba el alma y comenzó a escribir un mensaje de texto: “tía, ni bien salí de migraciones me detuvieron y me llevaron a la cárcel de el Torah, esto queda en la zona sur de El Cairo, no sé qué harán conmigo, no respondas este mensaje, sólo ayúdame a salir de acá, quiero recuperar a mi hijo, de lo contrario me iré muriendo en vida lentamente”. Sin dudar, Liz acudió a sus contactos políticos, con la intención de viajar inmediatamente a El Cairo y acceder a la embajada argentina en Egipto. Provista de todas las recomendaciones y contactos posibles, partió hacia la tierra de los faraones a rescatarla.

 Pese a todos los conflictos políticos que se vivieron, la resistencia  de Mubarak en dejar el poder había convulsionado al pueblo egipcio, se vieron furiosas oleadas de manifestantes por las calles y la posterior caída del “rais” convocó a los manifestantes a celebrar ese episodio, entregando el poder a las Fuerzas Armadas hasta las próximas elecciones. El secretario del embajador  recibió a Liz en su despacho, quien muy cordialmente le explicó que su sobrina estaba fuera de peligro, que se encontraba bajo la protección diplomática y que le estarían entregando el salvoconducto, para que pueda retornar a su país sin problemas.
Ambas regresaron sin haber podido cumplir con el objetivo, sólo resta ampararse en las leyes, en el Derecho Internacional y actuar en consecuencia.

lunes, 25 de abril de 2011

Pasión egipcia.( Parte I)


Apenas con dos años edad, Fiorella ya se paraba en puntas de pie donde se podía evidenciar su innata condición, aún cuando caminaba, cuando se sentaba o simplemente cuando se quedaba de pie. Hija menor de una familia tipo, Rodolfo y Laura, estaban muy orgullosos de su hija, única mujer en toda la familia, también mimada por Leandro su hermano.
Su infancia, enmarcarda por el amor, tal vez excesivo, la vivió intensa y feliz capitalizando todo lo que la vida le estaba ofreciendo. La afinidad que tenía con Liz, su tía directa, era básicamente incomprensible por la gran diferencia de edad entre ellas, pero sin embargo Fiorella, en cuanto podía, se escapaba a su casa o a su estudio para emularla. Liz era una destacada bailarina de danza flamenca, quien supo pisar grandes escenarios dejando huellas.

Sin alcanzarle el zapateo y el cante jondo, Liz comienza a darle forma a una vieja idea respecto a profundizar en los orígenes, comenzando a tomar clases de danza árabes, a lo que Fiorella, ya instalada en plena adolescencia, la sigue sin pensarlo..
Incentivada por su madre y su tía, dedica a esa disciplina una buena parte de su tiempo, demostrando una ductilidad en ese cuerpo tan bien delineado, que parecía como que no tuviera huesos. Liz, ya se estaba retirando de la danza, debido a unas dolencias físicas, pero no obstante,  incentivó y acompañó a su sobrina en todas las presentaciones teatrales. Fiorela, ya rebautizada con el nombre de Farida  cuyo significado musulmán es  “belleza incomparable”, se había convertido en una de las mejores bailarinas del país, Liz no dejando escapar la oportunidad y embelesada por el talento de la joven insiste con la idea que debía recoger mayores conocimientos en los orígenes.
La mañana estaba soleada en las inmediaciones del aeropuerto de Ezeiza, toda la familia se había reunido allí para despedirla, entre besos, abrazos y lágrimas, Fior con su boleto en la mano corre a abordar el avión cuyo destino es El Cairo.

Ya en la tierra de los faraones, se dispuso a tomar un baño en el hotel, pues el calor de junio era agobiante, la temperatura rozaba casi los 40° C típico para esa altura del año, luego salió a hacer un reconocimiento de la zona, se internó por la calle Bab El Bahr, pudo ver en esa calle un centro cultural italiano, suspiró al ver ese edificio, la hizo sentir menos sola, pero antes de regresar a almorzar su paso fue por el Teatro de la Opera, quería ver ese maravilloso e imponente edificio de estilo islámico. Dio vuelta por la esquina, decida a no entretenerse más y volver al hotel, pues su cuerpo le reclamaba alimentos, pero se enfrentó con un edificio vestido con un enorme cartel que rezaba “Conservatorio de danzas” director: Amir Kamal, era allí donde debía hacer su capacitación!!

Comenzó sus clases con el profesor Yamil, tenía referencias que era mucho mas estricto que el mismo Amir, pero no era mucho el esfuerzo para ella, su cuerpo se entregaba a la música, acentuando los golpes de cadera y de pecho al compás de la percusión, Amir la contemplaba desde su estudio vidriado.
Aprendió nuevas técnicas, pero simultáneamente estudió junto a Yamil una coreografía basada en una historia de amor de príncipes y princesas, planificada para estrenarla antes de fin de año en el teatro de la Opera. La primera bailarina se lesionó un pié y decididamente Yamil, sin consultar a Amir, convoca a Farida para el rol de la princesa, pero lo que todos ignoraban, excepto Yamil, es que el primer bailarín sería Amir.

Desplegó todo su talento en Raks al shark, (danza del vientre) parecían uno solo por lo bien complementados y sincronizados, era como si hubieran bailado juntos desde siempre,  la escena más emocionante de la obra fue el rescato y el posterior beso, un beso que no estaba ensayado, sin embargo el público advirtió y aplaudió tanta pasión reflejada.
A partir de allí, entre Farida y Amir se produce un extraño acercamiento, había muy poca diferencia de edad, él apenas le llevaba cuatro años y en horas libres  se ocupó de hacerle conocer su ciudad y contarle un poco la historia, esa que no se escribe en los libros. Ella le comentó mucho de Buenos Aires, y también le habló de Fiorella. Entre otras cosas le comentó que había alquilado una camioneta de 4x4 para el fin de semana, pues tenía previsto salir a conocer más.

Así fue como ese invernal sábado partió rumbo al gran Desierto Blanco, y conocer sus Oasis, tenía curiosidad por visitar el Oasis de Kharga por su arqueología y su destacado Templo de Hibis. Estaba atardeciendo, un espectáculo maravilloso en el desierto, sus ojos devoraban el panorama, hasta que de pronto ve a lo lejos la figura de un beduino cabalgando hasta acercársele, lo mira y le regala su mejor sonrisa….era Amir, le ayuda a montar el caballo detrás de él,  cabalgando el atardecer de ese mágico desierto. Llegan hasta su carpa y la invita a pasar, le prepara algo de beber y de comer, charlan, se ríen, se aproximan, se miran a los ojos y se funden en un beso apasionado. Delicadamente la recuesta en el piso de la carpa y lentamente le ayuda a quitarse la ropa, mientras él también se va despojando de la suya, se acariciaron, se recorrieron, hicieron el amor, con mucha dulzura y desbordados de pasión a la vez, disfrutando plenamente sus cuerpos fundidos en uno solo.

Había transcurrido casi un año desde su llegada y a Farida se le estaba venciendo el tiempo, Amir lo sabía, pero desde el inicio de esa relación, jamás se habían planteado nada, se veía un futuro complicado, había que romper algunos obstáculos, la distancia y la diferencia cultural, era evidente que ambos tenían miedo….
A escasos días del regreso de Fior, Amir le dijo que arbitraría todos los medios para dejar su Instituto en manos de Yamil, pues estaba dispuesto a abrir otro en Buenos Aires, las lágrimas recorrieron el bello rostro de Fior, la emoción no le permitía articular una sola palabra, pero sí pudo abrazar y besar a su amor. La acompaño al aeropuerto internacional de El Cairo, se despidieron con un interminable abrazo y besos y con un hasta luego amor…..



martes, 12 de abril de 2011

Delirium.


Promediando el mes de marzo, el otoño se resistía en hacerse presente, pues el calor era casi insoportable, Susana permanecía detenida en la comisaría 45ª de Villa Devoto, quedando disposición del juez, bajo la carátula “estafa y defraudación administrativa y estafa calificada”. Hasta ese momento se desempeñó como presidente de una asociación sin fines de lucro denominada Diamonds, gold and silver, que fuera creada para la diversión y el esparcimiento para personas de interesante poder adquisitivo, era ella quien se encargaba de contratar los servicios turísticos para el caso de viajes, como de restaurantes temáticos, estancias, paseos cortos, etc., según la programación.

Apenas había cumplido cincuenta años, sin embargo la naturaleza había sido muy generosa con ella, pues aparentaba menos de cuarenta, poseedora de un cuerpo esbelto que dejaba ver el trabajo del gimnasio y algún que otro paso eventual por el quirófano, su larga cabellera enrulada rubia platinada, le confería un toque muy sexy que combinaba perfectamente con el bronceado intenso que adquiría cada verano.

A partir de su viudez comenzó a dedicarse a esta actividad social, con el fin de mitigar la soledad que le carcomía el alma. Sus comienzos fueron como socia, ocupada y preocupada por cada una de las actividades de la entidad, manifestaba su inquieto espíritu y su gran capacidad negociadora a la hora de contratar cualquier tipo de servicios a utilizar, ya sean turísticos, gastronómicos o espectáculos, la confianza generada en sus compañeros la llevó al cabo de poco tiempo a alcanzar la presidencia.

Hacía unas semanas que había llegado de Aruba, con la misión de a chequear precios de algunos resorts para cumplimentar parte de la programación anual, en general siempre se ocupaba de ese testeo en forma personal, para luego viajar con los socios enlistados. En las dos últimas oportunidades no fue sola, sino que la acompañó Nacho, un joven de veintiocho años, muy apuesto, dueño de una musculatura muy bien puesta y marcada que se desempeñaba como entrenador físico en el gimnasio donde Susana concurría todos los días.

En su boca se había dibujado una leve sonrisa al recordar su primer encuentro con su joven amante, como casi sin darse cuenta había caído en la mas bella trampa, totalmente convencida de la reciprocidad de Nacho, quien de la noche a la mañana se había convertido en su incondicional aliado, quedando a la disposición de ella luego de su media jornada de trabajo. Hacía varios meses que se había instalado en su casa a pedido de ella, pues sus celos la torturaban permanentemente, pero gracias a su personalidad histriónica él jamás había advertido.

Nacho había desatado en Susana un extraño sentimiento que le costaba definir, nunca antes se había sentido así, como una adolescente caminado por una cornisa, no quería que esto terminara jamás, lo mimaba y él no ofrecía resistencia, le compró las más caras prendas de vestir, vacacionaron juntos en Europa, oriente y Caribe, hasta le compró un auto para calmar sus caprichos, para ella era un placer darle todo lo que él manifestaba como “deseo”, aún cuando sus recursos económicos estaban enflaqueciendo.

Su corazón estuvo al borde del estallido cuando Patricia, una vieja amiga y colaboradora en la institución, se hizo presente en su oficina con una serie de planillas en su mano y copias de varios correos electrónicos de algunos miembros de la Comisión Directiva, quienes solicitaban de modo urgente una auditoría y revisión de cada una de la cuentas bancarias, pues nadie comprendía algunas irregularidades en los gastos y un considerable faltante de dinero; cada socio dejaba cada mes una cuota social elevada y ello significaba una recaudación más que interesante. Si la institución no tenía gastos importantes por sí misma, contaba con edificio propio y los socios colaboraban con algunos insumos, por dónde se había diluido el dinero?

Segundos más tarde, otro miembro de la Comisión se hace presente en su despacho acompañado por dos funcionarios de la Policía Federal, quienes con una denuncia en mano se la llevan esposada....